viernes, 9 de enero de 2009

LOS EFECTOS SECUNDARIOS DEL ABORTO (2)

El psicólogo Vicent Rue también disentía de la American Psychological Association, según un reportaje publicado el 9 de septiembre por LifeNews.com.
Rue afirmaba que la postura de la APA está en las antípodas de la declaración hecha pública el año pasado por el Royal College of Psychiatrist de Gran Bretaña. La organización británica advertía que el tema "permanece sin una resolución plena", que era necesario un estudio adicional y que las mujeres deberían tener acceso a asesoramiento sobre las posibles consecuencias.
Rue también hacía referencia a un artículo del 23 de agosto el periódico médico británico The Lancet, que advertía que, a pesar las declaraciones de que el aborto es psicológicamente sano para las mujeres, existen riesgos. No es algo trivial The Lancet, explicaba Rue, afirmaba que, aunque no hay un nexo causal entre el aborto y la enfermedad mental, el hecho es que algunas mujeres experimentan problemas psicológicos tras un aborto y esto no debería trivializarse.
La declaración del Royal College of Psychiatrist a la que se refería Rue era incluso más explícita en cuanto a los riesgos del aborto. Según un artículo publicado el 16 de marzo por el Times de Londres, las mujeres pueden correr el riesgo de graves disfunciones en su salud mental si abortan.
El Royal College of Psychiatrist recomendaba poner al día los folletos informativos sobre el aborto para incluir detalles de los riesgos de depresión. "No puede haber consentimiento informado sin proporcionar una información adecuada y apropiada", afirmaba. No son sólo las mujeres las que sufren tras un aborto.
A principios de año en una conferencia de activistas pro vida en San Francisco se oyó hablar de los efectos del aborto en los hombres, informaba el Los Angeles Times el 7 de enero. La sesión más impactante, afirmaba el artículo, presentaba el testimonio de dos hombres cuyas parejas abortaron. Jason Baier declaró a la audiencia que había sufrido años de depresión y adicciones. "No podía quitarme de la cabeza lo que había perdido".
"La verdad viva de la experiencia de las personas es muy dura como para dejarse de lado", afirmaba Vicki Thorn, que está a cargo de programas de asesoría post-aborto para la Iglesia católica. "Ya es hora de que... afirmemos el dolor que sufren los padres", afirmaba, según el Los Angeles Times.
El mito de los abortos ilegales La depresión no es el único tema controvertido en cuanto a los efectos secundarios del aborto. Las organizaciones de presión en contra de la vida están a favor de permitir el aborto para prevenir que las mujeres corran el riesgo de morir como resultado de abortos ilegales.
Este mito es falso según el padre Thomas J. Euteneuer. En un artículo publicado el 6 de junio por LifeNews.com, contaba la experiencia de Nicaragua, donde se ilegalizó el aborto en el año 2006. En su momento los activistas pro aborto sostuvieron que esto significaría que más mujeres morirían debido a los abortos de trastienda, pero de hecho los datos del Ministerio de Sanidad de Nicaragua muestran un descenso en la mortalidad maternal.
En el 2007 apenas hubo 21 muertes de madres, en comparación con las 50 del año anterior. El padre Euteneuer explicaba que, junto con la prohibición del aborto, las autoridades aumentaron los servicios prenatales para las mujeres embarazadas, junto con una mayor atención médica durante el parto.
Una letal herida Benedicto XVI trataba el tema del aborto el 12 de mayo hablando a los miembros del movimiento pro vida italiano. Declaraba que tres décadas de aborto legalizado en Italia han llevado a una caída en el respeto por la persona humana.
El Pontífice reconocía que son muchas y complejas las causas que pueden llevar a la dolorosa decisión de llevar a cabo un aborto. Al mismo tiempo, continuaba, la Iglesia sigue proclamando que toda vida humana es sagrada. Permitir el aborto no ha resuelto los problemas a los que se enfrentan las mujeres, sostenía el Papa, por el contrario, sólo ha añadido otra herida a una ya sufriente sociedad.
Benedicto XVI pedía un aumento del apoyo a las madres y a las familias, junto con un continuado esfuerzo para defender la vida humana. "Para los cristianos permanece siempre abierto, en este ámbito fundamental de la sociedad, un urgente e indispensable campo de apostolado y de testimonio evangélico: proteger la vida con valentía y amor en todas sus fases", observaba.
"Quien profana al hombre, profana la propiedad de Dios", añadía. Un pensamiento acertado, dado los millones de abortos que han tenido lugar en los últimos años.
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

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